sancristobalrd.com

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Historia

Su Historia 

 

 Antes de la llegada de los españoles en 1492, estas tierras donde moramos los sancristobalenses estaban habitadas por los  aborígenes, quienes disfrutaban de las exuberantes y abundantes riquezas naturales de esta región, bañada por los caudalosos ríos de ese entonces Haina, Nigua y Nizao, así como por los cientos de riachuelos, lagos, lagunas, manantiales y cañadas de la zona.  El aragonés Miguel Diez de Aux, de familia muy noble y con privilegio de entrada en la Corte Real de Aragón, vino a la Isla Española el 24 de julio del 1494, acompañando como criado a Don Bartolomé Colón.  Poco después tuvo una reyerta con un soldado español y de las palabras pasaron a las armas, tanto es así que él (Miguel Diez) creyó que había dado muerte a su contrincante.   Temiendo al castigo de Bartolomé Colón, escapó de la Isabela con un grupo de amigos, que caminando y atravesando montes y praderas vinieron a parar a la orilla del Río Ozama. Ahí la esbelta, hermosa y bella cacica Ozema, la que el español bautizó con el nombre de Catalina, se enamoró de él  y casó con ella, y le dio hijos.  También le habló del oro, tan abundante  que había en la mina del río, y aún por lo cual viajó hasta la Isabela con sus amigos para darle a Don Bartolomé tan buena y codiciable noticia, y para que le perdonara el haber dado muerte a un soldado español.  Resultó que el español había quedado salvo y se había curado de las heridas.  Para confirmar la existencia del apreciado metal, de abundantes minas de oro, el adelantado se puso en camino en compañía del informante Francisco de Garay y de gente de tropa y, quedando demostrada la gran noticia, construyó en aquel lugar una “Torre Fortificada” con el objetivo de explotar las minas de la que denominaron “San Cristóbal”, al igual que el poblado allí establecido.  Todo este dramatismo se escenificaba bajo los amparos del derecho de conquista conferido por la Bula del Papa español Alejandro VI, de fecha 4 de mayo del 1493, la que sirvió de base y contrafuerte jurídico para la pretensión legal de la conquista y la dominación del Nuevo Mundo.  Por este motivo se descubrieron las minas viejas de oro de la orilla del Río Haina, cuando salió un gramo tan grande que Don Cristóbal Colón se lo llevó al marcharse de la Isabela en el año 1496, durante el gobierno de Don Bartolomé Colón en la Isla Española, de 1496-1498, y el mismo motivo dio origen el poblado de San Cristóbal, a mediados de febrero del año 1495. Las minas viejas de San Cristóbal y el poblado establecido allí se denominaron así en honra y honor al descubridor genovés Don Cristóbal Colón y con éste se hizo pueblo y hasta 1502, época en que llegó Nicolás de Ovando (como gobernador), y para borrar recuerdos del descubridor cambió el nombre de San Cristóbal por el de la Buenaventura, a pesar de que todos los colombistas siempre siguieron llamándole San Cristóbal, y así está testimoniado en la carta de Juan de Ayala, que fue el primer alcalde de la Concepción de La Vega.  Hoy la floreciente Provincia San Cristóbal, cabecera y común del mismo nombre, está situada a la derecha del Río Nigua a una altura de 43 metros sobre el nivel del mar.  San Cristóbal, cuidad que fue anfitriona de la Constitución del año 1844, ha perdurado y perdurará por los siglos de los siglos. Esta provincia placentera, serena y erguida entre los ríos Haina y Nizao y la expansión salobre del Mar Caribe, fue fundada producto de la riqueza aurífera, la abundante flora, su excelente contacto con el mar, sus riquezas hídricas y microclimas variados.  Sus fiestas patronales datan del 17 de noviembre del 1838, cuando el laborioso Juan de Jesús Ayala García, constructor de la Parroquia de San Cristóbal, hoy Sagrado Corazón de Jesús, dio inicio a la novena en honor al patrón de esta jurisdicción en la fecha antes señalada.  San Cristóbal: tierra entre bellas y extensas montañas; entre bosques; entre el actual languideciente, moribundo y depredado Río Nigua, el que no resiste un gramo más de basura; entre casuchas de palma y yagua de aquel humilde campesino que sólo es recordado en cada proceso electoral; entre destruidos monumentos coloniales y su patrimonio contemporáneo profanado y dilapidado inmisericordemente.  El primer Ayuntamiento de San Cristóbal fue creado en 1822 cuando el Gobierno haitiano elevó a la categoría de común el caserío, batey o partido de los ingenios de Nigua, poblado o villa de San Cristóbal.  Antes, en 1821, el Diputado de Santo Domingo, Don Antonio María Pineda, había sometido al Congreso tal proyecto, por pasar este caserío de mil habitantes. El mismo fracasó debido a los acontecimientos sucedidos que culminaron con la proclamación de la Independenc            ia Efímera de José Núñez de Cáceres.  Las autoridades de este primer ayuntamiento o concejo de notables fueron: Don Rafael Le Chevalier; Don Bernardo Le Chevalier; Don Pedro Luis Renville; Don Domingo Valera; Don Antonio De Los Santos; Don Manuel Puello; Don Francisco Pradel; Don Rafael Fevrier, Secretario del Concejo de Notables y la Comandancia de Armas; Don Alejandro Fevrier, Comandante de Armas; Don Juan Claudio Montás, Juez de Paz; Don Andrés Cordevid, Secretario del Juzgado de Paz; y Don José Asunción Pereyra, Oficial de Juez Civil.  La Ley de los ayuntamientos del 28 de mayo de 1855 suprimió la Común de San Cristóbal, quedándose ésta sin ayuntamiento.  La Ley del 28 de mayo de 1857 derogó la del 1855 y San Cristóbal volvió a tener su ayuntamiento. El decreto del 12 de agosto de 1865 puso en vigencia la ley sobre administración provincial del 5 de septiembre del 1854, reconfirmándole a San Cristóbal la categoría de Común de Santo Domingo.   En 1911, cuando se conmemoraba el 48 aniversario de la Restauración de la República, se colocó en el  solar donde se firmó la Primera Constitución de la República la primera piedra para levantar el local que albergaría el ayuntamiento de la Común de San Cristóbal. Este solar estaba ubicado en donde hoy está el Parque o Plaza 6 de noviembre. En ese entonces, la Avenida Constitución se denominaba “La Republicana” y la hoy Padre Borbón se llamaba “Libertad”. La construcción era de dos niveles, hecha en madera con un hermoso balcón. Fue destruida en 1933, pasando el ayuntamiento a la casa de Don Epifanio Nina y Cristobalina Puello, en la Calle Padre Ayala, al norte de donde hoy está Casa Blanca II.  Las autoridades municipales del 16 de agosto de 1911 eran: Don Pablo Barinas, Síndico Procurador; Don Florencio Antonio Araujo, Corregidor o Presidente; Don David Buenaventura Saladín, Vocal o Regidor; Francisco Miranda, Vocal o Regidor; y Don Pedro A. Pina, Secretario del Honorable Ayuntamiento o Casa del Pueblo.  El edificio actual del Ayuntamiento de San Cristóbal está ubicado en el solar No. 6, Manzana 56, bajo el Certificado de Título 291 del 27 de diciembre del 1943; en un terreno del 620 metros cuadrados y un área de construcción de 349 metros cuadrados. El costo de construcción fue de $44,929.50, en estilo barroco-victoriano, en hormigón armado, siendo inaugurado el 1937. La Ley No. 5037 consagró como Monumento Histórico Nacional el Palacio Consistorial de San Cristóbal y lo destinó como Sede de la Academia Dominicana de la Historia, el 29 de noviembre de 1958.  La antigua estructura del 1937 continúa erguida como buscando el cielo en la actual Avenida Constitución esquina Avenida Padre Borbón, sirviendo aún como Palacio del Ayuntamiento de esta Ciudad Benemérita. El nombre de Ciudad Benemérita viene dado por el hecho de haber sido la anfitriona de la firma de la Primera Constitución de la República.   

 

 

Roberto Mojica.